Así es el sello más caro del mundo, que Stuart Weitzman subasta con fines benéficos

El diseñador  pone a la venta en Sotheby’s un céntimo negro de la Guayana británica por 8 y 12,5 millones de euros y el famoso ‘Jenny Invertido’

El mercado filatélico siempre ha mantenido una tendencia al alza en los últimos años. El oro elevó su cotización durante el siglo XX alrededor de un 1.000%, mientras la revalorización de los sellos, en esa centuria, superó el 7.000%. “Siempre soñé con coleccionar las más grandes rarezas que existían en el campo de la filatelia, y poner estos extraordinarios tesoros, ocultos durante décadas, a la vista del público. Me propuse hacerlo y lo hice. Hoy mi sueño es otro: destinar los ingresos por la venta de estas joyas a obras benéficas”, ha explicado el diseñador Stuart Weitzman que el 8 de junio se desprende en Sotheby’s de sus dos posesiones más preciadas: el sello magenta de un céntimo negro de la Guayana británica emitido en 1856 y el Jenny invertido.

La historia del primero se inicia cuando en 1873 un joven estudiante inglés lo encuentra mezclado con documentos familiares sin interés. Este sello entró en Reino Unido en 1878 y poco después fue adquirido por el conde Phillipe la Renotiére von Ferrari, uno de los coleccionistas filatélicos más importantes del mundo que había conseguido reunir los ejemplares más valiosos sin escatimar cifras millonarias para adquirirlos. Tras la Primera Guerra Mundial, Francia se apoderó de su colección, que había sido donada al Postmuseum de Berlín, como pago de la deuda de guerra de Alemania vendiendo este sello en 1922.

Fue comprado por Arthur Hind, un magnate textil de Nueva York, que pagó una cantidad que lo convirtió en su primer precio récord, 35.000 dólares. En 1940, la viuda de Hind lo puso en el mercado consiguiendo 50.000 dólares. Más tarde pasó a manos del ingeniero australiano Frederic T. Small; luego lo adquirió un consorcio encabezado por Irwin Weinberg que pagó 280.000 dólares en 1970 y una década después el nuevo propietario John du Pont, norteamericano heredero de la empresa química homónima, se lo quedó por un millón de dólares. Sotheby’s lo remató en junio de 2014, cuando Weitzman pagó por él 7,8 millones de euros. Ahora sale a pujas estimado entre 8 y 12,5 millones de euros, lo que hará que siga en la cúspide como el sello más caro del mundo.

Su origen está en 1852, cuando la Guayana Británica comenzó a recibir sellos postales regulares fabricados en Inglaterra por Waterlow & Sons; en 1855, debido a un error administrativo, la escasez de los sellos importados amenazó con interrumpir el servicio postal en la colonia y obligó al jefe de correos a encargar a una imprenta local un suministro de contingencia: el magenta de un centavo, el magenta de cuatro centavos y el azul de cuatro centavos. Siguiendo la tradición de sus anteriores dueños, Weitzman ha añadido en el reverso sus iniciales SW junto al dibujo de un zapato de tacón de aguja como guiño por su conexión con la moda.

El otro lote estelar de la subasta es el Jenny invertido de 1918, el error filatélico más célebre de la historia. Emitido por el correo aéreo de Estados Unidos, en una de las planas, el biplano Curtiss Jenny JN-4HM se imprimió boca abajo. Sólo se publicaron 100 ejemplares y la tira que se ofrece, con cuatro de estos deseados sellos defectuosos, sale a pujas valorada entre 5 y 7 millones de euros. La recaudación de esta subasta se destinará a obras benéficas promovidas por la Stuart Weitzman Foundation que tiene entre sus proyectos la próxima apertura de un museo en Madrid dedicado al legado judío en España.

https://www.lavanguardia.com/magazine/experiencias/20210607/7501997/dos-sellos-legendarios-camino-superar-record-historico.html#foto-3