El sábado día 17 se ha celebrado la última visita de este año.

La ruta  comienza en el edificio Palazuelo, diseñado por el arquitecto Antonio Palacios, al que se le deben importantes construcciones de Madrid, como el Palacio de Comunicaciones de la plaza de Cibeles. En esa ubicación y en el vecino edificio Arenal, se encontraba el palacio de los condes de Villamediana y Oñate, detentadores del cargo de Correo Mayor de España hasta 1706.

En la calle de Postas, se localizaba el primer establecimiento dedicado a las mismas. A escasos metros, nos topamos con la Posada del Peine, uno de los hoteles más antiguos de España, centro de hospedaje para aquellos viajeros que llegaban a Madrid por la posta.

En la Puerta del Sol se localiza la Real Casa de Correos, sede de los servicios postales desde 1768 hasta 1850 y de los servicios telegráficos desde 1845 hasta 1879. Sobre  este  entorno de la plaza, estuvieron las primeras casas de Correos, las contiguas gradas de San Felipe el Real, uno de los mentideros de Madrid y sus covachuelas donde los amanuenses, escribían cartas para sus clientes.

En el  edificio de la hoy Presidencia de la Comunidad de Madrid se encontraban los patios donde realizaban las tareas los empleados de Correos y donde el público entraba a recoger y enviar la correspondencia.

Una vez de nuevo en la plaza,   en la plaza de Pontejos,  en elconvento de los agustinos descalzos de San Felipe, se localizaba el patio de la Real Casa de Postas, concluida en 1800. Sus paredes albergaron la casa de postas, la Central de Correos y la Central de Telégrafos sucesivamente, hasta 1922, en que los servicios telegráficos se trasladaron al Palacio de Comunicaciones.

 

Atravesando la plaza, encontramos la fachada, del Teatro Albéniz. En ese solar que abarca desde la calle de la Paz a la paralela calle de Carretas, estuvo desde el siglo XVIII, la Imprenta Real, que desde 1868 a 1918 fue sede de la Dirección General de Correos.

La visita termina en la calle de Carretas y ver donde estaba situada la fachada principal de la Dirección General de Correos. En la misma calle de Carretas termina la visita, ante la huella que recuerda el buzón o agujero, donde se depositaba la correspondencia,  en la pared de la Real Casa de Correos.