Desde la Unidad de Documentación y Estudios Históricos perteneciente a la Subdirección de Filatelia, se realiza para todos los que lo deseen  una visita mensual al entorno de la Puerta del Sol de Madrid para emprender un interesante paseo a través de la historia postal

Las fechas de las próximas visitas son las siguientes: 7 de octubre y 18 de noviembre.

Quién esté interesado puede inscribirse enviando un correo, indicando  el nombre y DNI de todos los participantes,  a la siguiente dirección:

paseos.postales.madrid@gmail.com

 

El porqué de la Puerta del Sol está en la propia historia postal, que desde el siglo XVI hasta 1919, se ubicó en diferentes lugares de ese entorno urbano.

Desde allí, el Correo coadyuvó a conformar la plaza como un ágora de dimes y diretes que con el paso del tiempo se ha convertido en punto neurálgico de la ciudad.

Esta concurrida plaza de la ciudad, ha sido y sigue siendo, un ámbito de sociabilidad y un centro de reunión multitudinario, en donde se habla o se debate sobre cualquier asunto; se compra o se cita uno con alguien; e incluso, donde puedes esperar con unas uvas en la mano, la llegada de un nuevo año. Eso y mucho más, es la historia que encierra la Puerta del Sol de Madrid

Explicamos la ruta que se sigue desde este centro neurálgico de la capital a través de sus calles adyacentes:

La ruta parte frente a la vetusta pastelería de La Mallorquina, que se sitúa en el lado oriental de la plaza, entre las calles de Mayor y Arenal.  Desde allí, nos  acercaremos a la historia y evolución de este espacio urbano y conoceremos cómo era el Correo en la Edad Moderna y Contemporánea.

A escasos cien metros, en el número 4 de la calle Mayor, se encuentra el edificio Palazuelo, diseñado por el arquitecto Antonio Palacios, al que se le deben importantes construcciones de Madrid, como el Palacio de Comunicaciones de la plaza de Cibeles. En esa ubicación y en el vecino edificio Arenal, se encontraba el palacio de los condes de Villamediana y Oñate, detentadores del cargo de Correo Mayor de España hasta 1706.

Cruzando la calle Mayor, encontramos a nuestra derecha la calle de Postas, donde estuvo el primer establecimiento dedicado a las mismas. A escasos metros, nos toparemos con la Posada del Peine, uno de los hoteles más antiguos de España, centro de hospedaje para aquellos viajeros que llegaban a Madrid por la posta.

Volviendo sobre nuestros pasos, desembocamos en la Puerta del Sol,  encaminándonos hacia la entrada de la Real Casa de Correos, sede de los servicios postales desde 1768 hasta 1850 y de los servicios telegráficos desde 1845 hasta 1879. Sobre  este  entorno de la plaza, estuvieron las primeras casas de Correos, las contiguas gradas de San Felipe el Real, uno de los mentideros de Madrid y sus covachuelas donde los amanuenses, escribían cartas para sus clientes, en el lugar en donde hoy se encuentran las Casas Cordero, que soportaron en su tejado una de las centrales telefónicas de la ciudad hasta la década de 1930.

Después, accederemos al edificio de la hoy Presidencia de la Comunidad de Madrid donde se encuentran los patios donde realizaban las tareas los empleados de Correos y donde el público entraba a recoger y enviar la correspondencia.

Una vez de nuevo en la plaza,  por la calle del Correo, que desemboca en la plaza de Pontejos, podemos ver el lugar donde se ubicaba el claustro del aledaño convento de los agustinos descalzos de San Felipe. Allí  se localiza el patio de la Real Casa de Postas, concluida en 1800 y conocida durante mucho tiempo entre los madrileños como el Corralón. Sus paredes albergaron la casa de postas, la Central de Correos y la Central de Telégrafos sucesivamente, hasta 1922, en que los servicios telegráficos se trasladaron al Palacio de Comunicaciones.

Atravesando la plaza de Pontejos, encontramos la fachada, ahora tapiada, del que fue uno de los más grandes teatros de la capital, el Albéniz. En ese solar que abarca desde la calle de la Paz a la paralela calle de Carretas, estuvo desde el siglo XVIII, la Imprenta Real, que desde 1868 a 1918 fue sede de la Dirección General de Correos.

La visita termina bajando por la calle de la Paz hasta la calle de San Ricardo, para salir a la calle de Carretas y ver donde estaba situada la fachada principal de la Dirección General de Correos. En la misma calle de Carretas termina la visita, ante la huella que recuerda el buzón o agujero, donde se depositaba la correspondencia,  en la pared de la Real Casa de Correos.

Con este paseo de unas dos horas y media de duración, se intenta rememorar acontecimientos relacionados con el Correo, el Telégrafo y la historia propia del lugar.