El Coleccionismo Filatélico no es un coleccionismo al uso. Es cierto que quizás no sea este el momento en el que esté más álgido. Pero poco a poco y en gran medida gracias a los propios filatélicos el relevo generacional se sigue produciendo. Coleccionar sellos, mirarlos, comprarlos, mimarlos, olerlos, guardarlos y constatar el valor –no sólo pecuniario- cultural y sentimental que atesoran es una satisfacción que solo saben los que están metidos de lleno en este apasionante mundo.

Como lo está desde hace poco tiempo, apenas 6 meses, Juan Carlos Montaner Mormeneo, que a partir del primer día de este año es el abonado 271700, gracias a su abuelo Salvador que ve en su pequeño nieto la continuidad de la saga familiar filatélica.

Y para dar fe de ello la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos de España le ha expedido un certificado que da fe de esta filiación a la sin duda afición más extendida del mundo.